Mi vuelta a Ecuador

Mi vuelta a Ecuador

Digo vuelta, porque ha sido mi tercer viaje a este país latinoamericano, del que me confieso completamente enamorada.Esta última vez han sido dedicados en exclusiva a recorrer las Islas Galápagos, y ya estoy pensando en nuevos rincones que descubrir de este país tan fascinante.

La primera vez tuve la suerte de descubrirlo en un viaje de trabajo. Fueron varios días intensos de reuniones en Quito, la capital, pero al terminar la jornada aproveché para patear una ciudad fascinante, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y hacer alguna escapada por los alrededores.

Ese verano, cuando pude coger vacaciones, no lo dudé, tenía que volver a Ecuador. Así que pedí a IEST VIAJES que me ayudara a organizar un plan de viaje lo más completo posible para recorrer el país en 15 días. Por su puesto, gran parte de mi viaje se centraba en la Amazonía, que ocupa todo el Este del país. Allí pude conocer poblaciones nativas y compartir con la gente local su día a día… Los ecuatorianos son muy acogedores con los que vienen de fuera y se sienten orgullosos de mostrarnos sus costumbres y tradiciones, su forma de vida en medio de la selva, una vida tan distinta a la nuestra. Trasladarse en canoas, dormir en chozas, vivir rodeado de naturaleza… fueron uno días que, sin duda, jamás olvidaré. En especial, recomendaría la visita a la Reserva Natural de Yasuní, que se extiende por más de 16 mil kilómetros. Aquí los nativos viven por y para preservar ese maravilloso entorno natural.

Dos años después he tenido la suerte de volver a ese país que tanto me fascina. Y en esta ocasión decidí centrarme sólo en recorrer las Islas Galápagos. Comencé en Puerto Ayora, la ciudad turística de referencia, en la isla de Santa Cruz. Desde aquí se pueden hacer muchas excursiones, a Playa de Punta Estrada, las Minas de Sal, las Grietas… Entornos naturales de gran belleza y donde disfrutar de baños y paseos junto al mar. También es un punto de partida muy práctico para acercarse a las demás islas: Seymour, Plaza, Bartolomé, Santa Fe… cada una tiene un atractivo distinto y todas merecen mucho la pena.

Yo disfruté especialmente en la Plaza Sur, porque desde ella se pueden ver inmensas colonias de leones marinos, iguanas, tortugas y otros animales típicos de la zona. Tampoco defrauda en absoluto la pequeña isla de Bartolomé, que ofrece un paisaje volcánico de película. Se puede caminar hasta la cima de la isla, en parte por una escalera de madera, y bañarse en la Bahía de Sullivan. En esta zona es habitual encontrarse también con pingüinos, rayas leopardo, tortugas negras e incluso tiburones.

Y tras mi tercer viaje a Ecuador, sigo soñando cómo será el cuarto…

Ana, Lucena, Córdoba José Luis, Las Palmas.

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